Tarta de chocolate y naranja: corte tierno y cobertura brillante

Mitxin

La tarta de chocolate y naranja combina un bizcocho de yogur tierno, un toque moderado de vino dulce, mermelada de naranja y una cobertura de chocolate que se asienta al enfriarse. Es una receta de repostería clásica, aromática y muy agradecida, con el equilibrio justo entre cítrico, cacao y miga esponjosa.

Preparación 25min
Cocción 40min
Total 1h 5min
Porciones 8
Dificultad Medio
Calorías 610 kcal
Tarta de chocolate y naranja: corte tierno y cobertura brillante

Ingredientes

Yogur natural 125 g

Huevos 3 unidades

Azúcar 200 g

Aceite de girasol o aceite de oliva suave 125 ml

Harina de trigo 225 g

Levadura química 16 g

Ralladura de naranja

Sal 1 pizca

Mermelada de naranja 200 g

Vino dulce 50 ml

Chocolate negro para postres 200 g

Mantequilla 30 g

Azúcar glas 5 g opcional para decorar

Preparación

Precalienta el horno a 180 °C con calor arriba y abajo. Engrasa un molde redondo de unos 22 centímetros y cubre la base con papel de horno para facilitar el desmoldado. El bizcocho de yogur funciona especialmente bien en esta tarta porque tiene una miga firme pero tierna, capaz de absorber un poco de vino dulce sin romperse.

Vierte el yogur en un cuenco grande y utiliza el propio envase como referencia si se prefiere el método tradicional. Añade los huevos y el azúcar, y bate hasta que la mezcla se vea más clara y ligeramente aireada. Incorpora el aceite poco a poco, sin dejar de mezclar, para que quede bien integrado. Añade la ralladura de naranja si se quiere reforzar el aroma cítrico de la tarta. Tamiza la harina junto con la levadura química y la pizca de sal. Incorpora estos ingredientes secos a la mezcla anterior con movimientos suaves, lo justo para obtener una masa homogénea y sin grumos visibles. No conviene batir en exceso en este punto, ya que una mezcla demasiado trabajada puede dar como resultado un bizcocho más compacto.

Vierte la masa en el molde preparado, alisa ligeramente la superficie y hornea durante unos 35 minutos. El bizcocho estará listo cuando al pinchar el centro con una brocheta salga limpia. Si la parte superior se dora demasiado pronto, puede cubrirse con papel de aluminio durante los últimos minutos de cocción. Retira el bizcocho del horno y deja que repose 10 minutos dentro del molde. Después, desmóldalo sobre una rejilla y espera a que se enfríe por completo antes de cortarlo. Este reposo es importante: si se abre en caliente, la miga puede deshacerse y absorber peor el relleno.

Cuando el bizcocho esté frío, córtalo por la mitad con un cuchillo largo de sierra, procurando hacer un corte recto. Humedece ligeramente ambas caras interiores con el vino dulce, usando una brocha de cocina o una cucharita. La cantidad debe ser moderada; la idea es perfumar la miga, no empaparla. Extiende la mermelada de naranja sobre la base del bizcocho en una capa uniforme. Si la mermelada está muy espesa, puede templarse unos segundos para que se reparta mejor. Coloca encima la otra mitad del bizcocho y presiona con suavidad para que las capas se asienten sin que el relleno se desplace.

Trocea el chocolate negro y fúndelo al baño maría junto con la mantequilla, removiendo hasta obtener una cobertura lisa y brillante. También puede hacerse en microondas a baja potencia, en tandas cortas, mezclando cada vez para evitar que el chocolate se queme. La mantequilla ayuda a que la cobertura quede más fluida al extenderla y se endurezca con una textura agradable al enfriarse. Coloca la tarta sobre una rejilla o directamente en el plato de presentación. Cubre la superficie y los laterales con el chocolate fundido, extendiéndolo con una espátula. Deja reposar a temperatura ambiente unos minutos y después lleva la tarta al frigorífico hasta que la cobertura quede firme.

Para servir, conviene sacar la tarta del frigorífico 10 minutos antes, así el corte resulta más limpio y la miga recupera parte de su ternura. Puede decorarse con una ligera lluvia de azúcar glas, unas tiras finas de piel de naranja confitada o unas virutas de chocolate. Acompaña muy bien con café, té negro o una copa pequeña del mismo vino dulce utilizado para humedecer el bizcocho.

¡Buen provecho!

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