Ensalada de pasta con garbanzos y atún para días de calor

Mitxin

La ensalada de pasta con garbanzos es una opción fresca, saciante y muy práctica para comidas rápidas cuando aprieta el calor. Combina pasta de lazos, garbanzos, atún, aguacate y verduras crujientes en un plato único equilibrado, con buena textura y mucho color.

Preparación 15min
Cocción 10min
Total 25min
Porciones 3
Dificultad Fácil
Calorías 760 kcal
Ensalada de pasta con garbanzos y atún para días de calor

Ingredientes

Pasta de lazos 100 g

Garbanzos cocidos en bote 500 g

Queso manchego 50 g

Tomates cherry 15-18 unidades

Pepino 1/2 unidad

Pimiento rojo 1/4 unidad

Cebolla morada o cebolla fresca 1/2 unidad

Aguacate 1/2 unidad

Atún en conserva 1 lata

Sal al gusto

Pimienta negra al gusto

Preparación

Cuece la pasta de lazos en abundante agua con sal siguiendo el tiempo indicado por el fabricante, normalmente entre 9 y 11 minutos. Para una ensalada fría conviene dejarla al dente, porque después mantiene mejor la forma y no queda blanda al mezclarse con los demás ingredientes. Una vez cocida, escúrrela y enfríala bajo un chorro suave de agua fría para cortar la cocción. Deja que pierda bien el exceso de agua antes de pasarla al bol.

Mientras la pasta se enfría, escurre los garbanzos del bote y enjuágalos ligeramente bajo el grifo. Este paso ayuda a retirar parte del líquido de conservación y deja un sabor más limpio. Si el bote es de 500 g, lo habitual es obtener algo menos de peso una vez escurrido, pero la cantidad sigue siendo generosa para una ensalada de pasta con garbanzos pensada como plato principal para dos personas.

Lava los tomates cherry y córtalos en cuartos para que suelten parte de su jugo al mezclarse. Pela el pepino si tiene la piel gruesa o déjalo con piel si es tierno, y córtalo en daditos pequeños. Haz lo mismo con el pimiento rojo y la cebolla morada o fresca, procurando que los trozos sean menudos para que se repartan bien en cada bocado. Esta receta gana mucho cuando todas las verduras tienen un tamaño parecido.

Corta el queso manchego en dados pequeños. Aporta un punto salado y firme que combina muy bien con los garbanzos y la pasta. Después abre la lata de atún, escúrrela bien y desmenúzala ligeramente con un tenedor. Si el atún viene en aceite, se puede aprovechar una pequeña parte para dar jugosidad, aunque conviene no añadirlo todo para que la ensalada no quede pesada.

Parte el aguacate por la mitad, retira el hueso y corta la pulpa en dados. Es mejor incorporarlo al final para que no se aplaste demasiado durante la mezcla. Si la ensalada no se va a servir de inmediato, unas gotas de limón ayudan a que conserve mejor el color, aunque no son imprescindibles.

Coloca en un bol amplio la pasta fría, los garbanzos escurridos, los tomates cherry, el pepino, el pimiento, la cebolla, el queso manchego y el atún. Mezcla con suavidad, levantando los ingredientes desde el fondo para no romper los garbanzos ni machacar el aguacate. Añade entonces el aguacate y vuelve a mezclar lo justo para integrarlo.

Salpimienta al gusto justo antes de servir. Como el queso manchego y el atún ya aportan sal, es recomendable probar primero y ajustar después. Si se desea una textura más jugosa, se puede añadir un hilo pequeño de aceite de oliva virgen extra o un toque de vinagre suave, aunque la receta funciona muy bien tal como está.

Sirve la ensalada bien fresca, en platos hondos o en una fuente amplia. También puede reposar unos minutos en la nevera para que los sabores se asienten, especialmente si se prepara con antelación. Para variar, se puede cambiar el queso manchego por queso fresco, añadir aceitunas o incorporar unas hojas de albahaca picada. Combina muy bien con agua fría con limón, una cerveza suave o un vino blanco joven.

¡Buen provecho!

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