Guisantes con jamón y huevo, el plato sencillo que resuelve la comida
Los guisantes con jamón y huevo son una receta casera, rápida y muy completa, con el dulzor suave de la cebolla, el aroma del ajo y el punto salado del jamón. Este plato de guisantes salteados funciona muy bien como comida ligera, cena sencilla o primer plato nutritivo.
Ingredientes
Guisantes cocidos o en conserva escurridos 500 g
Jamón serrano en trozos o lascas 80 g
Huevos 2 unidades
Cebolla 1 unidad pequeña
Ajo 1 diente
Aceite de oliva virgen extra 15 ml
Sal al gusto
Pimienta negra al gusto opcional
Preparación
Comienza cociendo los huevos. Colócalos en un cazo, cúbrelos con agua fría y lleva a ebullición. Desde que el agua empiece a hervir, calcula 10 minutos para que la yema quede bien cuajada. Después, pásalos a un recipiente con agua fría para cortar la cocción y facilitar el pelado. Cuando estén templados, pela los huevos y córtalos en cuartos o en rodajas, según la presentación que prefieras.
Mientras tanto, prepara la base del plato. Pela la cebolla y pícala en trozos pequeños, sin necesidad de que queden excesivamente finos. Pela también el diente de ajo y córtalo muy menudo. En una sartén amplia, calienta el aceite de oliva virgen extra a fuego medio y añade la cebolla con una pizca de sal. Cocínala despacio durante unos 8 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que esté tierna y ligeramente transparente.
Incorpora el ajo picado y cocina durante un minuto más, solo hasta que desprenda aroma. Conviene no dorarlo demasiado, porque el ajo quemado amarga y puede tapar el sabor delicado de los guisantes. Si el fondo de la sartén queda muy seco, añade una cucharada de agua para ayudar a que la cebolla se ablande sin necesidad de sumar más aceite.
Añade los guisantes bien escurridos a la sartén y mezcla con suavidad para que se impregnen del sofrito. Si utilizas guisantes en conserva, basta con calentarlos durante 5 o 6 minutos a fuego medio-bajo, ya que vienen cocidos. Si son guisantes congelados, puedes incorporarlos directamente y cocinarlos unos 8 o 10 minutos, añadiendo un pequeño chorrito de agua si hace falta para que queden tiernos.
Cuando los guisantes estén calientes y jugosos, incorpora el jamón serrano en trozos. Mézclalo con cuidado y cocina solo un par de minutos. El objetivo es que el jamón suelte parte de su sabor y perfume el plato, pero sin resecarse ni volverse demasiado salado. Antes de corregir de sal, prueba siempre la preparación, porque el jamón suele aportar suficiente intensidad.
Ajusta el punto final con pimienta negra si te gusta un toque más aromático. Sirve los guisantes con jamón en una fuente o directamente en los platos, colocando por encima los huevos cocidos cortados. Para una presentación más vistosa, reparte los cuartos de huevo alrededor del plato y deja algunas lascas de jamón visibles entre los guisantes.
Esta receta admite pequeñas variaciones sin perder su carácter casero. Se puede añadir una cucharada de tomate rallado al sofrito para darle un matiz más jugoso, o unas hojas de hierbabuena si se busca un toque fresco. También queda muy bien con patata cocida en dados cuando se desea un plato más contundente. Para acompañar, basta con pan crujiente, una ensalada sencilla o una copa de vino blanco joven.
¡Buen provecho!