Conejo con castañas y champiñones

Esta receta es un auténtico abrazo en forma de plato, ideal para esos días donde el frío empieza a asomar y buscamos refugio en los sabores de la tierra. La carne de conejo, delicada y saludable, se funde con el dulzor terroso de las castañas y la textura sedosa de los champiñones, creando una salsa ligada que es puro espectáculo. Es una cocina de paciencia y mimo que te aseguro que dejará a tus comensales pidiendo pan para rebañar hasta la última gota.

Preparación 30min
Cocción 45min
Total 1h 15min
Porciones 2
Dificultad Medio
Conejo con castañas y champiñones

Ingredientes

  • 4 trozos de conejo
  • 10-12 castañas
  • 150 g de champiñones
  • 1/2 pimiento rojo
  • 1 cebolla mediana
  • 1 zanahoria
  • 1 diente de ajo
  • 40 ml de coñac
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal al gusto
  • Pimienta negra al gusto
  • 300 ml de agua o caldo suave

Preparación

El primer paso es tratar las castañas con el respeto que merecen. Utiliza un cuchillo puntilla bien afilado y realiza una incisión en forma de cruz en la parte abultada de cada castaña; esto no solo evita que exploten por la presión del vapor, sino que facilita enormemente el pelado. Sumérgelas en agua hirviendo durante 6 a 8 minutos. Escúrrelas y, mientras aún están templadas (pero sin quemarte), retira tanto la cáscara exterior como la fina piel interior. Esta piel es amarga, así que asegúrate de que queden bien limpias y brillantes.

En una cazuela de barro o de fondo grueso, calienta un buen chorro de AOVE. Salpimienta los trozos de conejo generosamente. Cuando el aceite empiece a humear levemente, añade la carne. El objetivo aquí es la reacción de Maillard: queremos una costra dorada y crujiente por fuera que selle los jugos en el interior. No los amontones; si es necesario, hazlo en dos tandas. Una vez dorados, retira el conejo a un plato y reserva.

En el mismo aceite (que ahora está impregnado del sabor del conejo), añade la cebolla, el pimiento, la zanahoria y el ajo, todo picado en brunoise (dados muy pequeños). Baja el fuego a intensidad media-suave. Cocina con la tapa puesta, permitiendo que las verduras suden y se caramelicen en sus propios azúcares durante unos 10 o 12 minutos. Este es el secreto de un guiso profundo.

Una vez el sofrito esté tierno y haya tomado un color ámbar, incorpora los champiñones (si son pequeños, déjalos enteros para una mejor estética; si son grandes, córtalos en cuartos) y las castañas peladas. Remueve con suavidad durante 2 minutos. Sube el fuego y vierte el coñac. Deja que burbujee con fuerza para que el alcohol se evapore y solo nos quede su esencia aromática y elegante.

Devuelve el conejo a la cazuela, integrándolo con el resto de ingredientes. Vierte el caldo o agua hasta que la carne esté cubierta casi por completo. Tapa la cazuela y deja que el conjunto se cocine a fuego lento durante unos 15-20 minutos. Sabrás que está listo cuando la carne se separe fácilmente del hueso y la salsa haya espesado de forma natural gracias al almidón de las castañas.

Sirve el conejo con castañas y champiñones bien caliente. Puedes acompañarlo con arroz blanco o pan para disfrutar mejor de la salsa.

¡Buen provecho!

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