Pollo guisado con patatas: receta casera con verduras y coñac
El pollo guisado con patatas es un plato tradicional de cazuela, hecho a fuego lento con verduras, champiñones y un toque de coñac que aporta aroma y profundidad a la salsa. Una receta casera de pollo con patatas, fácil de preparar, muy completa y pensada para disfrutar de un guiso jugoso con sabor de cocina de siempre.
Ingredientes
Contramuslos de pollo 4 unidades
Patatas medianas 2 unidades
Zanahoria 1 unidad
Pimiento rojo 1/2 unidad
Champiñones grandes 3 unidades
Cebolla 1 unidad
Tomate maduro 1 unidad
Coñac 50 ml
Aceite de oliva virgen extra 40 ml
Agua o caldo de pollo 500 ml aproximadamente
Sal al gusto
Pimienta negra al gusto
Preparación
Salpimenta los contramuslos de pollo por ambos lados y prepara una cazuela ancha o una sartén profunda, donde las piezas puedan dorarse sin quedar demasiado amontonadas. Añade el aceite de oliva virgen extra y caliéntalo a fuego medio-alto. Cuando esté caliente, incorpora el pollo y dóralo bien por ambos lados hasta que la piel tome color y la superficie quede sellada. Este paso concentra los jugos y deja en el fondo de la cazuela una base de sabor muy importante para el guiso.
Retira los contramuslos dorados y resérvalos en un plato. En la misma cazuela, sin limpiar los jugos del pollo, añade la cebolla cortada en juliana fina, la zanahoria en rodajas y el pimiento rojo en tiras. Baja el fuego a intensidad media-baja, salpimenta ligeramente y cocina las verduras tapadas durante varios minutos, removiendo de vez en cuando. La idea no es freírlas deprisa, sino dejar que se ablanden y suelten dulzor poco a poco.
Cuando la cebolla esté tierna y empiece a transparentar, incorpora el tomate maduro cortado en gajos o rallado, según la textura que se prefiera en la salsa. Cocina unos minutos más para que el tomate pierda parte de su agua y se mezcle con el sofrito. Después añade los champiñones limpios, cortados en cuatro o seis trozos si son grandes, y remueve para que absorban el sabor de la base de verduras.
Pela las patatas y chácalas en trozos medianos. Para hacerlo, introduce el cuchillo y rompe el final de cada corte en lugar de cortarlo limpiamente. Este gesto ayuda a que la patata suelte almidón durante la cocción y la salsa quede más ligada, sin necesidad de añadir harina ni espesantes. Incorpora las patatas a la cazuela y mezcla con cuidado para que se impregnen del sofrito.
Sube un poco el fuego y vierte el coñac. Deja que hierva durante unos minutos para que el alcohol se evapore y quede solo su aroma. Es importante no tapar la cazuela en este momento, ya que así el alcohol se disipa correctamente y el guiso gana un fondo más redondo.
Devuelve los contramuslos de pollo a la cazuela y colócalos entre las patatas y las verduras. Cubre con agua o caldo de pollo, sin excederte; basta con que el líquido llegue casi a cubrir los ingredientes, ya que durante la cocción la salsa se irá formando con los jugos del pollo y las verduras. Tapa la cazuela y cocina a fuego medio durante unos 25 o 30 minutos.
Durante la cocción, mueve la cazuela de vez en cuando con movimientos suaves para evitar que las patatas se rompan demasiado. Si hace falta, remueve con una cuchara con cuidado, siempre desde el fondo. El pollo estará listo cuando la carne se note tierna y las patatas se puedan atravesar fácilmente con la punta de un cuchillo.
Prueba la salsa y rectifica el punto de sal y pimienta. Si ha quedado demasiado líquida, deja la cazuela destapada unos minutos más para que reduzca. Si, por el contrario, ha espesado en exceso, añade un pequeño chorrito de agua o caldo caliente hasta recuperar una textura melosa.
Este pollo guisado con patatas queda especialmente bien servido reposado unos minutos antes de llevarlo a la mesa. Puede acompañarse con pan de barra o pan rústico para aprovechar la salsa. Como variante, se puede añadir una hoja de laurel durante la cocción o sustituir parte del agua por caldo de pollo suave. Para maridar, funciona muy bien con un vino blanco con algo de cuerpo o un tinto joven ligero.
¡Buen provecho!