Conejo guisado sencillo
El conejo guisado con pimiento y brandy es un plato de cuchara ligera, con carne magra, sofrito de cebolla, tomate, laurel y romero. La cocción lenta deja una salsa aromática y ligada, perfecta para acompañar con patatas, arroz blanco o una buena rebanada de pan.
Ingredientes
Conejo troceado 600 g
Cebolla 1 unidad mediana
Pimiento rojo 1 unidad
Tomate maduro rallado 1 unidad
Brandy 60 ml
Laurel 1 hoja
Romero 1 ramita pequeña
Aceite de oliva virgen extra 30 ml
Agua o caldo suave 250 ml
Sal al gusto
Pimienta negra al gusto
Preparación
Seca bien los trozos de conejo con papel de cocina antes de cocinarlos. Este gesto ayuda a que la carne se dore mejor y no empiece soltando agua en la cazuela. Salpimienta por todos los lados y calienta el aceite de oliva virgen extra en una cazuela amplia o sartén honda a fuego medio-alto.
Dora el conejo por tandas, sin amontonar las piezas, hasta que tome color por fuera. No hace falta cocinarlo por completo en este punto; solo se busca sellar la superficie y dejar una base tostada en el fondo de la cazuela, que luego dará cuerpo a la salsa. Retira la carne y resérvala en un plato.
Baja el fuego a intensidad media y añade la cebolla picada fina. Cocina despacio durante unos minutos, removiendo con frecuencia para que se ablande sin quemarse. Incorpora el pimiento rojo cortado en dados pequeños y continúa el sofrito hasta que pierda rigidez y empiece a soltar su dulzor natural.
Añade el tomate rallado y cocina hasta que reduzca parte de su agua. El sofrito debe quedar concentrado, brillante y ligeramente espeso. En ese momento incorpora de nuevo el conejo a la cazuela, junto con la hoja de laurel y la ramita de romero.
Vierte el brandy y deja que hierva durante uno o dos minutos para que evapore el alcohol. Este paso es importante para que el guiso conserve el aroma del brandy sin resultar fuerte. Después añade el agua o caldo suave, lo justo para cubrir parcialmente la carne, y mueve la cazuela para integrar la salsa.
Tapa parcialmente y cocina a fuego bajo durante unos 35 minutos, girando las piezas a mitad de cocción. El conejo debe quedar tierno, pero sin deshacerse. Si la salsa reduce demasiado, añade un pequeño chorrito de agua caliente; si queda muy líquida, destapa los últimos minutos para concentrarla.
Antes de servir, retira el laurel y el romero. Prueba la salsa y ajusta el punto de sal si es necesario. El reposo de 5 minutos fuera del fuego ayuda a que los jugos se asienten y la salsa quede más redonda.
Este conejo guisado admite algunas variantes muy naturales: un diente de ajo picado en el sofrito, unas setas salteadas al final o unas patatas chascadas cocidas dentro del guiso. Para servirlo, combina muy bien con arroz blanco, puré de patata o pan rústico. En la mesa, un vino tinto joven o un blanco con cuerpo encajan especialmente bien con el brandy, el pimiento y las hierbas.
¡Buen provecho!