Pollo al horno con patatas y champiñones

Mitxin

El pollo al horno con patatas y champiñones es uno de esos asados que resuelven una comida completa en una sola bandeja. Las patatas marcadas en cuadrícula absorben mejor los jugos, los champiñones enteros conservan su textura y el vino blanco en el fondo aporta un toque clásico que realza todo el conjunto.

Preparación 15min
Cocción 1h 30min
Total 1h 45min
Porciones 4
Dificultad Medio
Calorías 738 kcal
Pollo al horno con patatas y champiñones

Ingredientes

Pollo entero 1 unidad de aproximadamente 1,4 kg a 1,6 kg

Patatas medianas 4 unidades

Champiñones enteros 300 g

Vino blanco 125 ml

Aceite de oliva virgen extra 30 ml

Sal al gusto

Pimienta negra al gusto

Preparación

Precalienta el horno entre 180 y 190 grados con calor arriba y abajo. Mientras tanto, seca bien el pollo con papel de cocina para retirar la humedad superficial. Este paso favorece que la piel se dore mejor durante el asado. Salpimienta el pollo por fuera y por dentro, insistiendo bien en muslos, pechuga y cavidad interior para que quede bien condimentado desde el inicio.

Lava las patatas y pártelas por la mitad a lo largo. Con un cuchillo, haz cortes poco profundos en forma de cuadrícula sobre la parte abierta, sin llegar a atravesarlas. Esta técnica permite que el calor penetre mejor y que los jugos del asado se filtren en la pulpa. Salpimienta las patatas y resérvalas con la piel hacia abajo para colocarlas después en la bandeja.

Limpia los champiñones retirando la tierra con un paño húmedo o un cepillo de cocina. Si tienen el pie seco o sucio, recórtalo ligeramente. Déjalos enteros para que mantengan mejor su forma y resulten más jugosos tras el horneado. Añade sal y pimienta negra por toda su superficie.

En una bandeja de horno amplia coloca el pollo en el centro. Reparte alrededor las patatas con la parte de la piel hacia abajo y los cortes en cuadrícula hacia arriba. Añade los champiñones enteros en los huecos libres de la bandeja, procurando que queden bien distribuidos para que reciban el calor de forma uniforme.

Riega el conjunto con un chorrito de aceite de oliva, procurando que caiga sobre el pollo, las patatas y los champiñones. Vierte el medio vaso de vino blanco en el fondo de la bandeja, sin mojar en exceso la parte superior del pollo para no dificultar el dorado de la piel. El vino se mezclará con los jugos del asado y formará una base aromática muy útil para ir regando la pieza durante la cocción.

Introduce la bandeja en el horno y cocina durante 90 minutos aproximadamente. A mitad de cocción conviene abrir el horno con cuidado y recoger parte del jugo del fondo con una cuchara para regar el pollo por encima. Si se observa que algunas zonas se doran demasiado pronto, puede girarse ligeramente la bandeja para equilibrar el calor.

Las patatas y los champiñones pueden estar listos antes que el pollo, dependiendo de su tamaño y del horno. Si ocurre, retíralos en cuanto estén tiernos y bien dorados, y déjalos reservados en una fuente cubierta ligeramente para que no se enfríen demasiado. El pollo debe seguir asándose hasta que la piel quede bien tostada y al pinchar la parte más gruesa del muslo los jugos salgan claros.

Antes de servir, deja reposar el pollo unos 10 minutos fuera del horno para que la carne conserve mejor sus jugos al trincharla. Sirve acompañado de las patatas marcadas y los champiñones, con una cucharada del fondo de cocción por encima. Si se quiere completar el plato, puede acompañarse con una ensalada verde o con unas hierbas frescas picadas al final. ¡Buen provecho!

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